Junio25
Ayer fuimos al parque de atracciones. Era un evento gratuito (des)organizado por Universia y patrocinado por Iberia (pero sólo lo patrocinaron un rato, luego, cuando se torció, quitaron los carteles).
Llegamos. Hay cientos de personas en una cola kilométrica. Después de estar un rato haciendo cola civilizadamente dejo a mis compañeros guardando el sitio y me acerco al comienzo de la misma. En algún sitio al comienzo de la cola no hay tal y puedes ir y ponerte delante sin tener que esperar. Sí, lo sé, no es muy cívico que digamos, pero no me apetecía tirarme media hora de pie esperando para entrar a un sitio y seguir haciendo cola.
Así que llamo a estos y entramos. A Ces no le dejan entrar, se creen que ha falsificado la invitación, así que le mandan a una chica un poco perdida con cientos de folios en la mano (el listado de invitados, que había 10.000) y 5 minutos después le encuentra y puede entrar.
Bien, sólo son las 22:00 y llegamos al parque a las 21:30, vamos bien.
Hacemos cola en el viejo caserón. No tardamos mucho en entrar, el grueso de gente todavía sigue en la cola de entrada al parque. Entramos con un grupo de chicas histéricas con un amigo que yo creo que sólo quiere aprovechar y tocar teta en la oscuridad. Nos llevamos algún susto que otro y a una de las chicas del grupo le da un ataque de histeria y se tiene que salir. El recorrido lo han alargado y mejorado, merece la pena.
Estamos contentos, así que decidimos hacer cola en una de las nuevas montañas rusas. Aprovechamos que estaremos más de media hora haciendo cola para comer un perrito caliente. Un rato después empiezan los relámpagos. Cierran la atracción temporalmente por el peligro eléctrico. Luego empieza a llover. La gente empieza a irse y nosotros decidimos esperar un rato a ver si escampa. 15 minutos después nos vamos.
Entramos en un sitio nuevo llamado Desperado porque está bajo techo y abierto, es un cine con pistolas y caballos mecánicos. Un coñazo.
Entramos en la cueva de las tarántulas. Una atracción que cambian de nombre cada vez que voy. Ahora, a parte de hacer el recorrido muermo también hay pistolas para disparar a lucecitas. Un horror.
Nos vamos, decidido, aquí no pintamos nada: llueve y están la mayoría de atracciones cerradas.
Pasamos junto a los rápidos: está abierto. Son las 12 de la noche, llueve, estamos mojados y nos montamos en la atracción, así que salimos más mojados todavía si cabe.
Por el camino en un puesto nos regalan un perrito caliente que está frío.
Fin de la visita al parque de atracciones. Media hora larga de metro con los pantalones y camisetas mojados.
Un caos de noche, muy absurda, pero muy divertida a la vez. Eso sí, creo que he aborrecido los perritos calientes (y más si están fríos).