Actualizando (y V)…
Pasan las horas. El jefe me pega un susto cada vez que se acerca a preguntar algo. La última vez es para avisarme que me ha mandado más documentos al correo. Pero el correo de la empresa funciona muy mal, así que no me llegarán hasta dentro de media hora.
Es casi hora de salir. Tengo hambre…
(el último efecto flashback, lo prometo…)
La otra cosa imprescincible en Fuerteventura es comer pescado. Porque en Canarias se come muy bien, pero sobre todo el pescado es especialmente bueno, fresco y con variedades que no estamos acostumbrados a ver en la península.
El sitio que más nos gustó está en el pueblo de Corralejo. Íbamos buscando la cofradía de pescadores. Al final nos metimos en el primer restaurante que había entrando al puerto: la Lonja.
Mientras esperamos los platos me metí en internet en el móvil buscando la cofrafía de pescadores y encontré esto: “En la cofradía de pescadores comerás bien y barato, aunque si quieres pescado realmente fresco mejor un restaurante al principio del puerto llamado la Lonja”. Así que sin quererlo nos metimos en el mejor.
Pedimos una bandeja de pescado para dos, media razón de puntas de calamar, media de mejillones, media de papas arrugás… al final, hartos de comer pescado, pedimos la cuenta… todo por 25 euros bebida incluida los dos. Así da gusto comer fuera. Además todo fresco, pescados que no se ven en ningún mercado de la península y todo buenísimo.
Pasan los días y se acaba Fuerteventura y las vacaciones.
Toca volver a la vida real, donde todo es un poco más gris y no hay playa. Por lo menos me voy con la sensación de haber aprovechado cada rayo de sol, cada grano de arena y cada gota de agua.
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