Spartacus, blood and sand.
Había leído buenas críticas de esta serie y alguna mala, así que descargué un par de capítulos en V.O.S. (aunque creo que ya empieza a estar disponible doblada). Estuvo durante semanas esperando a que tuviéramos un rato libre y un buen día en el que no teníamos nada más para ver (cuando digo que no teníamos nada más para ver es como si Carmen Lomana dijera que no tiene nada que ponerse) nos dio por ponerla.
El primer requisito para ver la serie es que te gustara mínimamente la película 300, que sería el referente más claro. Estética de cómic, músculos a tutiplén, sangre a cubos, peleas épicas… Luego está también el tema de que la serie es fuertecita, y me refiero no sólo al nivel de violencia de las peleas, ya que es bastante normal ver personas desmembradas o degolladas, o a que, aún con toda la estética cómic y todo eso, sea bastante cruda y realista, reflejando bastante bien la sociedad romana, sino que es bastante explícita sexualmente hablando y lo mismo en un capítulo te encuentras una escena de sexo salvaje y en el siguiente, hablando sin ambages, ves más de un rabo o a Lucy Lawless enseñando pezón.
La historia (porque tiene historia, no os penséis que es simplemente un montón de escenas de sangre y sexo) es la de un héroe Tracio traicionado por los romanos que tras sobrevivir a más de una carnicería acaba convertido en gladiador e intenta encontrar y rescatar a su mujer.
Si tras ver el primer capítulo necesitas ir al baño a vomitar no sigas viendo más. En caso contrario, aunque no te haya convencido del todo te recomiendo que veas por lo menos uno más, y si consigues acabarlo es posible que no puedas dejar de ver capítulos, que es lo que nos ha pasado a nosotros.

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