A través del espejo
Entras en un local, oscuro, con humo.
Miras buscando un hueco donde ponerte, mejor en un borde para dejar los abrigos (es invierno y pasas de gastarte 5 euros en dejar el abrigo y el jesey).
Está todo lleno, pero ves al fondo que hay un pasillo y a través de él se ve que la sala continúa.
Esquivas a la gente y llegas hasta el pasillo.
Alguien avanza por el pasillo y se pone delante tuyo.
Te echas a la derecha para que él pase por la izquierda, pero él hace lo mismo.
Te echas a la izquierda y él igual.
Te tiras unos segundos esquivándole sin éxito.
Te quedas quieto esperando a que él pase. No se mueve: habrá tenido la misma idea…
En ese momento en algún lugar de tu maltrecho cerebro, superando los obstáculos que el alcohol y el tabaco han puesto salta una chispa: ¿y si es un espejo?
…
Afortunadamente esto mismo le pasa a una docena de personas en el rato que nos tomamos un par de copas. Uno se siente mejor cuando ve que podría crear un grupo de facebook que se llame “Yo también me he esquivado delante de un espejo en un bar oscuro” y que seguramente tendría 1000 admiradores en una semana.
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