Dago Tok

"La nostalgia no tiene nada de glamour"

El ministerio de la ministra sinsustancia

julio9

No tengo tiempo libre, y los raticos que saco no me dan nada más que para leer un par de correos, hacer una llamada o tomar un café. Los post tardo en escribirlos varios días. También he vuelto a la nespresso, a los cafés solos, a disfrutar del aroma y del amargor del buen café.

Tengo mucho curro. Más del que puedo sacar adelante yo sólo, sin duda, pero no me presionan. Todavía me quedan 6 días completos de trabajo para terminarlo y si no me da tiempo me tocará quedarme una tarde en la oficina. También podría llevarme trabajo a casa, pero me conozco y no consigo estar más de hora y media trabajando en casa ni llegar a concentrarme en condiciones. Tengo demasiadas distracciones y demasiadas cosas mejores que hacer allí.

Tras unos días en los que parecía que me iban a meter en la mitad de los proyectos de la empresa (no es broma, durante unas horas estuve oficialmente colaborando con cinco proyectos), por fin me han metido de lleno en el proyecto principal: montar otro portal web para otro ministerio.

Llegamos al ministerio y nos reunimos con el jefe de informática y el webmaster. El webmaster, que es funcionario, está quemado, se le nota a la legua. Le sacaron de otro ministerio cuando crearon éste y desde entonces no ha dejado de comerse marrones (esto en el lenguaje funcionarial significa que ha tenido mucho trabajo y algunos problemas, pero no tantos como para tener que hacer horas extras o quedarse sin la media hora del café). Además dice que la ministra actual es una sinsustancia que no tiene ni idea de nada.

Cada vez me doy más cuenta que mi trabajo de analista la mayoría de las veces supone hacer de psicólogo del cliente: la mayoría te cuenta sus problemas, tengan o no que ver con el trabajo que nos ocupa, y luego esperan que se los soluciones.

Yo sigo con mi síndrome de impostor. Hablo con palabras huecas, sonoras y a ser posible técnicas. Como no tengo ni idea de la mitad de las cosas permanezco callado y dejo hablar a mi jefe. Él tiene menos idea que yo, pero el cabrón tiene labia: con dos tonterías ya se ha ganado al webmaster.

La reunión acaba. Los clientes contentos. El jefe sonriente. Yo preocupado. Se me viene encima un marrón de verdad, no como los de los funcionarios. Esa tarde me llevo documentos a casa y me los estudio un par de horas. Más palabras huecas, definiciones tan generales que bien podrían servir para hacer un portal web, bien para hacer un monopatín propulsado con hidrógeno.

Si no puedes con el enemigo únete a él. Cojo varios documentos que me ha enviado mi jefe para que me sirvan de ejemplo. Creo uno vacío y empiezo a recortar. De un documento cojo un gráfico, de otro un párrafo, luego me invento un trozo y busco otro por internet. En la wikipedia encuentro un listado de requisitos que me viene bien, en la página web de un chaval que ha colgado su proyecto de fin de carrera cojo otro párrafo. Así así voy rellenando el documento.

Creo que ya voy aprendiendo cómo funciona esto…

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